Publicado el 14 de octubre de 2013 | por 0

Performances

ACTO 1º

Abrir la ventanilla del coche y gritar ¡CINÉFILOS! con estupor señalando con el dedo a un grupo de personas que hagan cola en la filmoteca de cualquier ciudad.

Esto que bien podría ser una broma de buen gusto, también podría considerarse una performance como la copa de un pino. Solo tengo que bajarme del coche y hacérselo saber a la concurrencia, explicando que se trata de una protesta contra un IVA cultural o algo, para que el menosprecio dé paso al debate elevado y a la charla moderna.

Porque es fácil y barato, el “arte performativo” es el triunfo del Nespresso para todos; cualquier persona con actitud puede convertirse en artista por un rato o para toda la vida. Esto puede provocar equívocos como aplaudir a un indigente que improvisa una fuente con un Tetra Brick de vino o admirar las coreografías de cuatro comerciales de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia para que no se escape nadie de su amable charla. Este despliegue preciosista bien podríamos pensar que se trata de un homenaje a “El arte de la guerra” de Sun Zi pero no. Y es que a veces es difícil distinguir qué es una performance del mundo real si no hay un panoli con un megáfono explicando lo que está pasando. Supongo que eso es lo que diferencia a artistas sin arte buscando destacar de Marina Abramovic.

El tanque de agua

ACTO 2º

En pelotas, en un tanque de agua transparente, envuelto en plástico, respirando por un tubo mientras suena el latir de un corazón.
Sí, este revoltillo conjuga “the best of the best” de las performances más espectaculares. El tanque de agua es al “performista” lo que el pincel es al pintor. Si no hay tanque de agua no es por un no querer, es por un “no hay presupuesto”. Pero como todo, hay que esperar a que llegue una subvención y ya está.
El medio acuático tiene un punto de peligrosidad por lo que lo mejor es hacer el “happening” en casa con tu madre resignada supervisando y grabarlo todo en vídeo. La calidad es lo de menos. Luego el lápiz de memoria USB se puede vender en Arco jurando por lo más sagrado que esa será la única copia. Para ocurrencias más cómodas como echar una siesta en una cama dentro de un centro cultural no hay mayor problema que salir de casa con las necesidades fisiológicas resueltas pero esto no impactará mucho a la concurrencia. Hay que doctorarse en el tanque.

Un inciso para preguntarme qué suerte habrán vivido las obras de videoarte vendidas en el pasado en formato VHS. ¿Sus orgullosos dueños son los mismos que compraron sellos en Fórum Filatélico y Afinsa?

¡El horror!

ACTO 3º

En pelotas (otra vez), rebozado en barro, salpicado de sangre, con vísceras pegadas en el pelo y comiendo carne cruda.
La guarrería y el asquito son dos elementos muy importantes para dar viveza a nuestro evento de arte de acción. La víscera impacta y es más barata que un buen solomillo, así que es lo que toca. Buena parte de culpa la tiene La Fura del Baus con sus espectáculos primigenios, antes de dedicarse a la ópera y a las conferencias. Cuando en sus espectáculos se te acercaba el del barro y las vísceras golpeando en el suelo con una pala era como el tren de la bruja pero para adultos: susto y gritos. Esto caló muy fuerte en el performista y ahora es posible tener un pequeño “momento Fura” en la plaza de tu pueblo por unos euros a colación de cualquier reivindicación sobre un tema de sangre y muerte o de exaltación de la dieta ovolactovegetariana.
Documentándome o algo parecido para escribir este acto 3º me he encontrado con cosas como esta o esta otra. Esto es sufrir por ustedes.

Toma pupita

ACTO 4º

Hacerse pupa (en pelotas).
El dolor como forma de arte:  unos cortes aquí y allí, unas cuerdas apretadas muy fuertes por todo el cuerpo, una pinza de la ropa en las partes nobles,… para que lo flipen diez personas y el documento gráfico quede registrado en la web del héroe.
Me permito sugerir algo doloroso con más punch, que consiste en dotar a nuestro público de una máquina de tatuar y que libremente expresen sus emociones y pensamientos en la piel del artista. Un público heterogéneo de jubilados ociosos, perrofalutas, hipsters, albañiles que pasen por allí, malenis,… que no teman a su falta de tacto y a su poco arte. Quince horas de este evento pueden dar mucho de sí y el artista saldrá en los minutos de la basura de los informativos.

Las Ramblas

ACTO 5º

Estatua viviente en las Ramblas.
La venganza del populacho frente al licenciado en Bellas Artes se encuentra en las estatuas vivientes de nuestras más concurridas calles peatonales. Nada los diferencia del arte de acción, a pesar de la inacción del protagonista. No se me ocurre una mejor performance que llevar a un grupo de estatuas vivientes de las Ramblas a pedir en la misma plaza en la que se desarrolle un evento performativo. Al público le estallaría la cabeza.

Bajo el agua, otra vez

ACTO 6º Y DEFINITIVO

El público es el verdadero artista.
Este artículo podría extenderse cientos de párrafos más pues el arte de acción es enorme y las posibles performances son infinitas, pues basta con dos neuronas en sinapsis para generar una. Como ya hemos sugerido, al performancer le basta con su pequeña idea y su actitud. ¿Pero y el público? No es posible mantener una actitud de interés permanente, cuando no participativa, ante un acto fuera de lo normal si no estamos ante verdaderos artistas. Hablo del público que ha ido expresamente a ver la performance, no al que se lo topa en la calle y piensa inopinadamente que es una payasada publicitaria. En estos valedores de la cultura me fijo yo y, la verdad, es que son un verdadero espectáculo. No se los pierdan. Acérquense, escúchenles opinar, mimetícense con el ambiente, sean parte del arte. Fluyan.

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