Publicado el 25 de julio de 2013 | por 4

Mi Felisa, bloguera fashion

Hace unos meses mi hija Felisa me comentó como de pasada que quería ser bloguera fashion. Yo le dije que muy bien varias veces como si supiera de lo que hablaba, le encalomé un tupper de pisto y otro de albóndigas finas, la mandé para su casa y encendí el ordenador a ver en qué caldos se quería meter ahora la niña, que solo nos da disgustos.

Al principio me asusté porque al buscar en el internet eso de las blogueras fashion me pareció que aquello estaba lleno de prostitutas finas ofreciéndose y señoritas rusas buscando marido en España. Con más estudio vi que en realidad son mujeres 100% españolas a las que les gusta enseñar lo que se han comprado posando a la última moda. La mayoría me pareció un poco burda y es que fui sin ton ni son de una bloguera a otra, llevada por los enlaces que acompañaban a los comentarios tipo “¡Qué guapa! Mil besitos” de cada foto.

No sé muy bien cómo pero al final me topé con lo que seguramente busca mi Felisa. Descubrí que hay blogueras de moda que salen en medios de comunicación. Hasta en la tele, fíjate bien. Y que además las llevan a eventos. ¡A algunas hasta las invitan al extranjero! Por si fuera poco, hay marcas que les dan prendas para que se las pongan o las regalen en su web. Las de más éxito incluso están diseñando colecciones para prestigiosas marcas ¡La repanocha! ¡Y yo que pensaba que eran prostitutas y son más importantes que Don Amancio! Dios me ampare.

Cuando Felisa vino al día siguiente a por más tuppers, yo tenía mucha información para comentar con ella. Para que me entienda siempre le digo primero lo que menos me gusta y luego lo que más, así se le queda lo positivo en la cabeza. Le comenté que de entre todas, la hija de Lydia Delgado me pareció la más ordinaria. Mi Adolfo dice que el talento siempre se salta una generación, así que habrá que esperar a que esta chica tenga una hija para ver algo con luces.

Luego le di las buenas noticias, hay una bloguera que me encanta. La cambiaría por mi hija sin pensarlo. Esto no se lo dije, como comprenderéis. b a r t a b a c se llama, así con espacios modernos. La chica es un sol. Tiene mucho estilo y es muy simpática. Viaja mucho, sale en la tele, le persiguen las marcas más pequeñas, diseña, etcétera, etcétera y aún así tiene tiempo para mandar besitos y alargar las palabrasssss. Mira, me ha salido, qué risa.

Yo le dije que así, sí. Que la chica tenía una belleza distraída pero que se sacaba mucho partido y se hacía valer. Intenté explicarle a Felisa lo encantadora que resulta cuando junta los pies en muchas de sus fotos, en una mezcla primorosa de inocencia y picardía; una pose como de Lina Morgan en “La Tonta del Bote” pero en moderno. Mi hija me decía que cuidado, que me iba a caer. Qué poco confía en su madre.

Luego hablamos del idioma inglés. Todas, incluyendo a la b a r t a b a c escribían en inglés del bueno, en plan escuela de idiomas, tal que ningún nuevayorkino notaría que la que escribe es española. Porque en Internet hay mucho extranjero suelto y nunca se sabe de donde puede venir un negocio o un marido, le dije. Así que yo le mostré mi preocupación y ella me mostró una web en la que metes un texto en español y te sale en el idioma que quieras. Me hago mayor para esto, todo avanza que es una barbaridad y di por solucionado el tema del bilingüismo. Le di dos besos y la mandé para casa, que su Rodrigo debía de estar esperando impaciente a que llegasen los tuppers. A ver si Felisa se toma esto en serio. Mañana veremos.

Felisa ha venido a casa con un montón de bolsas de primerísimas marcas y un completo equipo de fotografía que le ha regalado su padre. Mi Adolfo no le ha podido decir que no pues es la niña de sus ojos. El experto de El Corte Inglés les ha recomendado una Canon 5D Mark III que dijo ser estupenda para iniciarse en la fotografía. También unos objetivos grandes, un trípode y una funda. Todo en cómodos plazos.

Y le digo yo que cómo va a hacer para posar y hacer la foto y ella me dice que a una blogger del montón la fotografía una amiga y a una de categoría la retrata el novio faldero. Y yo le recuerdo que Rodrigo está en el bufete y que se va a tener que esperar a las ocho. Y ella me dice que no va a haber luz. Y yo le digo que por qué me mira así. Y ella me dice que solo hay que pulsar un botón. Y yo le digo que ponga el automático pero ella me dice que teme que le roben la cámara mientras posa y que además sola le da corte. Y yo me subo por las paredes y le digo que es igual de cabezota que su señor padre cuando le entra el calentón. Y ella me dice que no la quiero. Y yo le digo que dónde está ese equipo de fotografía y que ya está tardando en vestirse a la última moda. Y mientras, me pregunto en qué categoría estarán las blogueras fotografiadas por su madre.

Felisa va a su habitación y empieza a sacar género como una loca de las bolsas de Zara, Shana, Bimba y Lola, Blanco, Sfera, Massimo Dutti,…. Un crisol de la mejor moda nacional fabricada en el extranjero. A mí me emociona verla como una niña en su habitación de siempre ahora que es mujer y ya no vive aquí. Disculpad las lágrimas.

Encima de la cama ha dispuesto las prendas como si una chica muy plana se hubiese tumbado en ella y así ha podido conjuntarlas sin ponérselas, como una verdadera estilista.

Se ha desnudado en un santiamén y se ha puesto la ropa para su primer artículo, me ha dado la cámara que pesa como un muerto y me ha dicho que está en automático y que sólo tengo que pulsar un botón. Sin tiempo para asumir lo ridículo de la situación me encuentro en el jardincillo de al lado de casa, donde Rufo hace las cacas, con mi hija haciendo poses. Por no gastar, yo no me atrevo a pulsar el botón hasta que la vea guapa. Espera, que parece que ahora. Click.

Al verla tan profesional mientras le hago su primera foto, he sentido un vértigo como solo una madre que colma algún anhelo puede sentir: ver a tu hija tostafrita con una ocupación.

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